Cuando le preguntamos a nuestros clientes (gerentes), miembros de Juntas Directivas o incluso a los propietarios de negocios qué si prefieren rentabilidad o crecimiento, casi de manera automática la mayoría diría que ambos, sin embargo, la respuesta no es obvia.

Por supuesto, la vida sería mucho más fácil si no fuera necesario tener que elegir entre una y otra, rentabilidad o crecimiento, pero cada vez más empresas se enfrentan a tener que tomar una decisión por la una, por la otra o innovar para cumplir con las dos.

No hay una fórmula mágica para cada organización, todo depende del modelo de negocio, la estrategia ganadora, la cultura corporativa, el estilo de liderazgo, el mercado, el valor agregado entregado al cliente, por citar unos elementos.

Lo ideal sería un crecimiento rentable, es decir, el logro conjunto de las metas de rentabilidad y crecimiento al mismo tiempo. Y hemos visto empresas que logran el equilibrio, con exposición a negocios de alto margen y alto crecimiento. Son empresas con modelos de negocios que rompen paradigmas, y debemos decir que son muy pocas las que logran mantener un crecimiento rentable sostenido, pero es posible. Solo deben tomar una decisión inteligente (y hacer lo correcto).

La rentabilidad y el crecimiento son importantes y necesarios para que una empresa pueda sobrevivir y continúe siendo atractiva para todos. El desbalance entre estos dos objetivos conduce a una mala asignación de recursos y eventualmente a una situación de desventaja competitiva por la falta de crecimiento y a una desventaja financiera por la ausencia de rentabilidad aceptable. El beneficio es clave para la supervivencia financiera básica, mientras que el crecimiento es clave para sacar provecho y éxito a largo plazo.

En mercados de alta dificultad, como el nuestro, cumplir con los dos objetivos de manera simultánea termina siendo altamente complejo, por lo tanto, hay compañías que se sinceran acerca de sus capacidades y definen estrategias anualizadas permutadas entre crecimiento y rentabilidad, con el fin de concentrar esfuerzos y organizar recursos orientados a lograr un objetivo a la vez. Esta lógica facilita concentrar esfuerzos, pero a costa de perder continuidad de objetivos año tras año.

Ahora bien, lo que usted debe tener claro es que el único secreto que permite el crecimiento rentable y sostenido de su negocio o empresa es el aumento de la ventaja competitiva de la organización. ¿Ya sabe cuáles son?

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