Por: Eleine Matute

El primer hábito te dice “tú eres el creador”, “tu estas a cargo de todo”. El segundo hábito es la primera creación, que se basa en la imaginación, en visualizar  el futuro; su contexto es en lo  mental.  Y el tercer hábito: Establezca primero lo primero, es la segunda creación y no por eso le resta importancia, ya que es la creación física, la materialización de los dos primero hábitos.   

Primero lo primero

Cuando establecemos primero lo primero, estamos autoadministrando efectivamente y  a eso es lo que se refería Stephen Covey. Tomando esto como premisa y llevándolo a la acción este hábito se vincula con el tiempo, el orden,  las prioridades, y la toma de decisiones para así  actuar.

Una herramienta para autoadministrarnos efectivamente, es la matriz de la administración del tiempo,  que hace honor a este hábito, ya que nos permite priorizar y determinar las acciones clasificándolas por cuadrante como Urgente, No Urgente, Importante y No Importante; sin embargo como humanos tendemos  a dirigir nuestra energía a los cuadrante equivocados, invirtiendo el tiempo  en acciones no prioritarias, en sentido figurado apagando incendios que se pudieron haber evitado, si se establecía primero lo primero.

Las personas altamente efectivas no pierden su tiempo en tareas Urgentes y No Importantes o No Urgente y No Importante; por el contrario se orientan a las oportunidades, ya que de esa manera dejan de nutrir a los problemas. Y se hacen más efectivas. No es casualidad cuando el autor decía que los dos primeros hábitos, son prerrequisitos para establecer primero lo primero, ya que si somos proactivos anticipándonos a las situaciones, asumiendo las responsabilidades, si tenemos el fin en la mente y visualizamos la meta por ende actuaremos en función a lo primero que tengamos que hacer de manera ordenada, más que por prioridad, es porque es la manera correcta de hacerlo. Y dar ese primer paso para lograr el fin que tenemos en la mente.

Autoadministrarse efectivamente

Autoadministrarnos efectivamente, conlleva a tener un nivel de conciencia de que debemos hacer, de establecer el orden de importancia; y de no dejarnos caer en los vicios de conducta que no nos permiten aprovechar las oportunidades, y que no estén orientados al logro de los problemas. Si, empezamos aplicando estos tres primeros hábitos en lo laboral, en nuestra vida personal, en los proyectos que tengamos en mente, incluso en las actividades diarias del vivir, nos estamos encaminando  a ser personas altamente efectivas.

Y para finalizar te pregunto ¿y tú ya estableciste que es lo primero que debes hacer para ser una persona altamente efectiva?

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