Por: Greily j. Zuloaga Sánchez

“Empezar con un fin en la mente” sigue siendo una visión muy interna, es la continuación del primer hábito  del cual hablamos en el Blog anterior, “Ser Proactivo”,  o si se quiere de alguna manera es la consecuencia del mismo, el empezar con un fin en la mente sigue centrando al individuo en el “YO”, y lo lleva sin lugar a duda a un proceso de internalización, a hacernos preguntas profundas, a inmiscuirnos en nuestros deseos más escondidos, de ¿a dónde queremos llegar? y ¿cómo queremos ser recordados?

Esta conexión obligada con el “YO”, es como activarnos el GPS interior, y que nuestro espíritu le diga a nuestra mente, dónde queremos ir, para que nuestro cuerpo haga el trabajo de llevarnos.

Proceso de Visualización

En el marco organizacional “empezar con un fin en la mente”, nos remonta al proceso de visualización del negocio, ese momento en el cual el empresario bien sea una persona de gran trayectoria o un joven emprendedor, sueña y en ese sueño descubre a donde quiere situar la empresa en el futuro, es decir define la meta organizacional.

Los cimientos fundacionales de este hábito son dos, el primero la imaginación, y el segundo la acción.  Razón por la cual el autor hace referencia a que las cosas se hacen dos veces la primera cuando se piensan o se crean en la mente y la segunda cuando se ejecutan y se vuelven una realidad en el mundo físico.

Empezar con un fin en la mente nos da tanto en el plano personal como en el plano empresarial, el poder advertir las distracciones esas que nos alejan del sueño definido, cuando el objetivo está claro, nos permite estar alerta y además anticiparnos a los cambios externos que pudiesen disuadirnos del camino trazado. Este nivel de autoconciencia nos eleva a conseguir el camino una y otra vez y a sortear los obstáculos que se nos presenten.

El liderazgo es una brújula interna

Otra de las bases de este hábito según Stephen Covey es el liderazgo personal, en palabras de Peter Drucker y Warren Bennis, «administrar es hacer las cosas bien; liderar es hacer las cosas correctas». El liderazgo es una brújula interna siempre nos indicará la dirección.

Para concluir “Empezar” con el fin en la mente, es un acto de valentía que lleva implícito un cambio de paradigmas, tanto desde el punto de vista personal como desde el punto de vista organizacional exige un nivel de autoconciencia para poder realizar una reinvención, una redefinición del verdadero significado del éxito, mas allá de las cosas materiales que este concepto implique, en una redefinición del norte apoyado en la premisa de que todas las mejores cosas de la vida implican un gran riesgo, el riesgo de ser uno mismo, de pensar diferente y de salirnos fuera del cuadro.

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